26 feb. 2009

James Lovelock cree que desaparecerá la mayor parte de la vida terrestre en el siglo XXI


A Lovelock lo conocí a través de la lectura de su obra "Homenaje a Gaia. La vida de un científico independiente", de la editorial Laetoli (os recomiendo sus libros).
Lovelock es uno de los científicos e investigadores (además de meteorólogo, escritor, inventor y ambientalista) más notables, sorprendentes y provocativos del siglo XX. Con una formación en ciencias -química, física y biología- en Inglaterra, empezó a trabajar para diversas compañías en las Islas Británicas y en Estados Unidos, para pasar luego a establecerse como investigador independiente -en una casa rural en un entorno campestre en Inglaterra. Es el creador de la Hipótesis Gaia, que visualiza a la Tierra como un sistema autorregulado.
Su invento, el detector de captura de electrones, permitió detectar componentes tóxicos en regiones tan remotas como la Antártida.
Antiguo opositor al armamentismo nuclear, ahora promueve el uso de energía nuclear como único recurso para disminuir el abuso de los combustibles fósiles y evitar que el sistema atmosférico llegue a un punto sin retorno que lo desestabilice.

Ahora leo unas declaraciones suyas en las que no deja sitio para el optimismo.


James Lovelock advierte que la humanidad no puede hacer nada para evitar esta catástrofe

científico británico James Lovelock afirmó hoy que el cambio climático acabará con gran parte de la vida en La Tierra durante el presente siglo y advirtió de que la humanidad no puede hacer nada para evitar esta catástrofe.

Este experto añadió que el aumento de las temperaturas convertirá algunas regiones en desiertos y hará ascender el nivel del mar, sumergiendo otras zonas terrestres. Lovelock es famoso por la 'Teoría Gaia', que determina que el planeta funciona como un sistema autorregulado.

Como consecuencia, Lovelock, de 89 años de edad, estimó que la población mundial podría caer desde los 7.000 hasta los mil millones de habitantes en 2100 debido a que la gente competirá por hacerse con los escasos recursos naturales. "Habrá muerte a gran escala por la hambruna y la falta de agua", precisó.

De acuerdo con su pronóstico, para 2040 las temperaturas en las ciudades europeas subirán hasta una media de 43 grados centígrados en verano, la misma que en Bagdad en la actualidad. Según Lovelock, el desierto del Sáhara irá aproximándose a Europa. "No es sólo Europa, el mundo entero cambiará", alertó.

Este científico lamentó que es muy probable que los intentos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero fracasen al considerar que ya es demasiado tarde para revertir la tendencia actual. "Es un poco como un superpetrolero. No puedes hacerlo parar a no ser que pares los motores", indicó Lovelock.

Lovelock aseguró que las campañas para promover el reciclaje y las fuentes de energía renovables son una pérdida de tiempo, aunque reconoció que las plantas nucleares ayudarán a abastecer a la creciente demanda de energía. Lovelock también señaló que los mercados de emisiones propuestos por algunos países darán pocos resultados. Por el contrario, abogó por construir refugios en las áreas del planeta menos afectadas por el cambio climático.

Lovelock argumentó que los científicos no deben subestimar el valor de los océanos como indicadores del aumento de las temperaturas y como instrumentos para reducir el nivel de dióxido de carbono debido a que ocupan gran parte de la superficie terrestre.

Por último, Lovelock recordó los datos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), que indicó en su informe de 2001 que las temperaturas serán "devastadoramente altas". "Todo lo que estoy haciendo es atraer la atención de la gente", sentenció.


Noticia aparecida en La Vanguardia.

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