8 oct. 2013

Te quiero, Pi

10 ene. 2013

MUERTE A LOS SINDICATOS

(este post es un artículo remitido por alguien que quería ponerlo en internet, leerlo, es muy interesante y cargado de razones)


  • TE INVITO A LEER EL SIGUIENTE ARTÍCULO DE IÑAKI GABILONDO


    MUERTE A LOS SINDICATOS

    Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico. Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.

    Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

    El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes "Qué bien estaríamos sin sindicatos" empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: "Para lo que hacen, mejor que no hagan nada", "Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar", "Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores". Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: "Conozco a uno que está de liberado sindical.".

    Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra "sindicalista".

    Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial.) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.

    En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.

    Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga.

    O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería.

    Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.

    Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado.Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.

    Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.

    Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.

    ¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?. ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía.?.

    Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato.

    Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.

    Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.

    Iñaki Gabilondo.
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16 oct. 2012

Inspirador discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford

Éste es el discurso que Steve Jobs dió en la Universidad de Stanford y que ha sido tomado como ejemplo inspirador para extraer valiosas enseñanzas que se pueden aplicar a nuestras vidas.
Steve Jobs, pese a ser el creador de empresas como "Apple" o "Pixar" es una persona de una gran sencillez y humanidad.
Nos habla de los pequeños detalles que ocurren en nuestras vidas y que en un futuro nos pueden llevar a alcanzar el éxito tanto en el plano profesional como afectivo.
Aquello que hoy puede parecer intrascendente, mañana puede ser decisivo en nuestras vidas.

Es importante aprender a seguir nuestro instinto y saber escuchar a nuestro corazón para poder alcanzar aquello que anhelamos.
Para empezar a cambiar nuestra realidad primero tenemos que mirar a nuestro alrededor para saber las cosas que no queremos. Y una vez que sepamos lo que no queremos, empezar a actuar con valentía y determinación.
Para conseguir cambiar algo en nuestras vidas, será necesario que empecemos a hacer cosas diferentes, porque lo que no tiene mucho sentido es esperar que si seguimos haciendo las mismas cosas vayamos a obtener unos resultados distintos.

Merece la pena:

"Alcanzar realmente tus sueños de la infancia". Una lección sobre la vida y la actitud hacia ella. Conferencia

Ésta es la última lección de Randy Pausch, un profesor de informática del que vemos su última lección tras habérsele diagnosticado un cáncer terminal.
En septiembre de 2007 pronunció una conferencia titulada: "Alcanzar realmente tus sueños de la infancia". Se trata de una de las llamadas "últimas conferencias", en las que se propone al ponente que exponga su testamento intelectual. Para Pausch, se trataba, literalmente, de su última conferencia, puesto que los médicos habían confirmado que su cáncer era incurable, de hecho, a los pocos meses murió.

22 oct. 2011

Animación de Odisea del Espacio de David Bowie

Cuando leí esta entrada en geeksroom no dudé en trasladarla a mi blog. David Bowie tiene varias de las canciones que más me gustan, aparte de este Space Oddity, están This is not America, China Girl o Heroes.

No hace mucho tiempo atrás, Andrew Kolb creó un libro digital para niños basado en uno de los temas más importantes en la historia del rock, Space Oddity (Odisea del Espacio) de David Bowie.
Pero Andrew Kolb, dejando de lado algunas partes oscuras de la canción, creo el libro ilustrado.  Es así que hace poco Andrew Ruttan, motivado al ver el libro, le escribió a Kolb pidiéndole permiso para utilizar  las ilustraciones y crear una animación, con el tema musical de Bowie de fondo.   A lo que Kolb accedió.

En ese tema musical lanzado en 1969 en coincidencia con el aterrizaje del Apollo 11 en la Luna, Bowie hablaba de algo que era noticia obligada de todos los periódicos de la era, los viajes espaciales, pero no lo que toda la gente hablaba, la maravilla de llegar a lugares hasta donde nadie había llegado, las naves que transportaban a los astronautas, ese tema trataba de algo muy particular de esos viajes, la soledad de los astronautas en el espacio.

Veamos el video:



Space Oddity from Andrew Ruttan on Vimeo.




visto en geeksroom.com