12 ene. 2008

El sapillo balear, en grave peligro de extinción


Foto: Wikipedia

Durante este año (2008) los zoológicos y acuarios de todo el mundo desarrollarán una campaña para concienciar al planeta del peligro de extinción sin precedentes que sufren los anfibios, entre los que se encuentra especialmente amenazado el 'sapo partero balear' o 'ferreret'.

Según señala el portavoz de la Asociación Ibérica de Zoológicos y Acuario, Jaime Bosch, experto en anfibios del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, la campaña intentará facilitar la obtención de fondos para combatir este problema que "podría causar una extinción en masa de los anfibios en pocos años, similar a la que ocurrió con los dinosaurios hace 65 millones de años".

España es uno de los países "más amenazados" y como ejemplo, el experto ha indicado el caso del 'sapo partero balear', en cuya recuperación se trabaja desde hace 10 años porque constituye "la especie más amenazada de todos los vertebrados en Europa".


El sapillo balear o ferreret es parecido a sus congéneres peninsulares, los sapos parteros. Sin embargo, esta especie se reconoce con facilidad debido a que su cabeza está relativamente más desarrollada y el cuerpo presenta un aspecto mucho más estilizado.
Posee una coloración de fondo pálida, que contrasta con el oscuro jaspeado del dorso.
En general, mide unos 4 cm y pesa unos 5 g. La hembra puede alcanzar un tamaño ligeramente superior al del macho.
Vive ligado a los cursos de agua estacionales, encajonados en los angostos barrancos de paredes verticales que se han formado en la Sierra de la Tramontana, en la isla de Mallorca.
El sapillo balear se desplaza hábilmente, a pesar de lo abrupto de su medio, y es capaz de trepar por la piedra con gran facilidad.
Suele descansar durante el día cerca del agua, escondido dentro de grietas y pequeños resquicios existentes en la roca. Al anochecer, sale de su refugio en busca de alimento.
La época reproductora se inicia a finales del invierno y puede alargarse hasta principios del verano. Este sapo realiza el acoplamiento fuera del agua. La hembra expulsa los huevos, mientras que el macho los fertiliza y los coloca a continuación sobre sus patas traseras. Carga con la puesta durante todo el período de incubación y después se aproxima a los charcos, donde nacen las larvas. A partir de agosto, comienzan a aparecer los primeros ejemplares completamente metamorfoseados.
El sapillo balear se alimenta principalmente de insectos.
Las culebras y las ratas son sus predadores más habituales.
Se encuentra repartido exclusivamente por la Sierra de la Tramontana (situada al noroeste de Mallorca), en las Islas Baleares.

decripción de faunaiberica.org


Para Bosch, a las causas más conocidas, como la destrucción del medio ambiente, las actividades humanas, la contaminación ambiental o los efectos del cambio climático, se ha unido en los últimos años la propagación de un hongo llamado Batrachochytrium dendrobatidis.


El microorganismo, que procede de África, causa una enfermedad llamada 'quitridiomicosis', mortal para cientos de especies de anfibios y para la que todavía no existe cura.


La acción del hombre es el principal agente que ha diseminado este hongo a través del "movimiento" de ranas y sapos para actividades como la investigación o el consumo.



Nuevas enfermedades

La demanda de ancas de rana, sobre todo en países como Estados Unidos, donde se consume una especie conocida como "rana toro", ha ocasionado la introducción de la especie fuera de su hábitat en países como México, Venezuela, Holanda, Italia, Indonesia, Japón o China.

Las ranas toro se convierten, fuera de su entorno, en especies invasoras que compiten por el alimento o se comen a otras nativas e introducen nuevas enfermedades en las poblaciones silvestres.

Para mitigar la crisis, en 2006 la Asociación Mundial de Zoológicos y Anfibios y otros organismos fundaron el 'Arca de los Anfibios', una iniciativa patrocinada por el naturalista británico David Attenborough para reunir recursos que ayuden a los zoológicos del mundo a salvar a los anfibios.

De esta forma, los animales se reproducen en cautiverio hasta que las amenazas en las poblaciones naturales puedan ser controladas porque "es lo único que se puede hacer por el momento", ha remarcado Bosch.

Para el investigador iniciativas como 'El Año de la Rana' pueden contribuir a difundir este problema y que no se pierda "un patrimonio genético inestimable y millones de años de evolución".

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