11 jun. 2008

Las 65 horas semanales

A raíz del acuerdo alcanzado esta semana por los ministros de Trabajo de la Unión Europea (UE) para ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales, se me ocurre que los puestos de trabajo ¿evolucionarán hasta algo parecido a la imagen? La de arriba es la versión "luxus", la de abajo, la versión "classic":

Aunque es un poco arriesgado el trabajar así, puede ocasionar este tipo de reacciones:


Cuidadín, que la tensión social que se puede generar se les podría escapar de las manos a nuestros bienamados gobernantes.
Por cierto, nuestro representante se abstuvo en la votación (no votó en contra), pero luego el gobierno español dejó claro que no estaba de acuerdo con la propuesta. Pues si no estaba de acuerdo no es muy coherente abstenerse. Creo.

Enlaces:
- El País, acuerdo de los 27 para ampliar la semana laboral.
- Los sindicatos advierten de las consecuencias.
- 20minutos, ¿Cómo sería tu vida trabajando 65 horas?
- Bruselas lo considera "un paso adelante para los trabajadores"
- Plataforma NO a las 65 horas.

Reproduzco, por su interés, el artículo "Chicago, 1886", de Alfredo Abián - Vicedirector de La Vanguardia (11/06/2008)

LA Unión Europea se dispone a ampliar la semana laboral. Su máximo está fijado en 48 horas y los ministros de Empleo ya han dado un primer paso para elevarlo a 65. Un 35 por ciento más. Ríanse ustedes de los aumentos de la inflación y de las hipotecas. Sólo el Gobierno español, escoltado por grandes potencias como Grecia, Chipre o Hungría, se opone a esta potencial regresión, que en acertadas palabras del ministro Corbacho acerca al Viejo Continente más al siglo XIX que al actual XXI. Los mártires de Chicago de 1886 deben de estar revolviéndose en sus tumbas al comprobar que, 122 años después, su reivindicación de una jornada laboral de 8 horas forma parte de la gran liquidación de fin de temporada del Estado de bienestar. Como ha escrito el gran poeta argentino Juan Gelman, los fantasmas suicidados de la gran depresión del 29 vuelven a pasear por Wall Street. Y, lo que es peor, sus sombras espectrales atenazan a Europa. El fundamentalismo del mercado desempolva viejos dogmas para propugnar un nuevo contrato social que, en el fondo, es muy viejo: aumentar las horas de trabajo sin subir los salarios para así reducir costes. Ser competitivos para evitar la deslocalización. Ahora que nos habíamos acostumbrado a hablar de conciliar la vida laboral con la familiar; de racionalizar los horarios; ahora que nos empezábamos a reclinar sobre el mullido cojín del ocio, viene la vieja Europa a decirnos que nuestro despertador laboral volverá a ser el gallo cantando al alba. Qué horror para quienes habíamos creído que la apuesta de futuro era que el tiempo no era un valor esencial en la producción, sino que el único valor añadido que cotizaba en bolsa era la calidad y el conocimiento.
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AÑADO (17 diciembre 2008):
- El Parlamento Europeo ha rechazado ampliar la jornada semanal de trabajo a 65 horas. Los eurodiputados han dado su apoyo a una enmienda de un parlamentario español que, de hecho, paraliza la llamada directiva de las 65 horas y obliga a los Gobiernos de los 27 a volver a negociarla. La norma, aprobada por los ministros de trabajo de la UE, preveía eliminar el límite máximo de jornada laboral semanal, fijado en 48 horas, y dar libertad para que empresario y trabajador acordaran el tiempo de trabajo, con un máximo de 60 ó 65 horas, según los casos, y era considerada como un retroceso en los derechos de los trabajadores.

El Parlamento ha aprobado por mayoría absoluta una serie de enmiendas que corrigen lo aprobado por los ministros de Trabajo, por lo que obligan a estos a volver a redactarla y bloquean, por tanto, la aprobación de la directiva de las 65 horas. Ahora, se abre un nuevo periodo de negociación de 90 días (denominado "de conciliación") entre el Parlamento y el Consejo al cabo del cual, si no hay acuerdo, decae el texto.

La noticia entera en El País.

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