19 oct. 2008

Fábrica de Armas de Orbaitzeta, historia, fotos y entorno

La Selva de Irati y alrededores siempre es una buena opción para desconectar y disfrutar de la naturaleza.
La Real Fábrica de Armas de Orbaitzeta, situada al norte del Valle de Aezkoa, apenas a cinco kilómetros de la frontera francesa (junto a la carretera NA-2030, en el barrio La Fábrica de Larraun), era en realidad un poblado, una pequeña ciudad en el hayedo pirenaico del Irati.
Poseía iglesia y palacio en el espacio central y diferentes tipos de viviendas en función de categoría sociales. Su inspiración ilustrada (S XVIII) se traducía en preocupación por la comodidad de los trabajadores, lo que revertía en el bien de la producción. Con más de 50 obreros, operarios y técnicos cualificados, el gasto de explotación y mantenimiento fue enorme, si bien llegó a fabricar 3.600 bombas anuales.

Surgió cuando la que existía en Eugui agotó los bosques próximos y se necesitó otro lugar que asegurase una producción continua para la demanda del cuerpo de Artillería del Ejército real. En Orbaitzeta había madera y agua abundantes, así como yacimientos de hierro en las proximidades. Anteriormente se cita la existencia de una ferrería en Txangoa, al norte de donde hoy se encuentran las ruinas de la Fábrica, en un término que hace referencia a dicha actividad ferrera: Olazar.

Dos imágenes de la zona de entrada:



Si se cruza la carretera que hay frente a la entrada tenemos una visión de toda la galería por donde transcurre el río Legartza que servía para refrigerar los hornos:


La Iglesia, también abandonada:


Otra zona de acceso cerca de la Iglesia:


El río Legartza:



Vista desde la explanada frente al palacio e Iglesia:



Durante el recorrido podemos ver los restos de las diferentes zonas de la fábrica:



Comenzó a funcionar en 1784, bajo el reinado de Carlos III, y durante cien años fabricó armas y munición de todo tipo para los ejércitos españoles, por aquellos años en constantes guerras. Casi todas las guerras del siglo XIX afectaron a la fábrica, y con ello al Valle de Aezkoa. Su proximidad a la frontera la convirtió en objeto de constantes saqueos e incendios.



En 1794, durante la guerra de la Convención fue quemada, en la Guerra de la Independencia contra Napoleón (1808-1814), soldados franceses la saquearon y quemaron. En 1814 volvió a manos españolas, en estado de abandono. En 1828 entró de nuevo en funcionamiento y en 1833 pasó a manos carlistas (Primera Carlistada (1833-1839), que la quemaron al año siguiente. La fábrica cerró definitivamente sus puertas en 1884.


A principios del siglo XX el Estado subastó los edificios y los terrenos, que fueron adquiridos por particulares, pero en los que prácticamente no ha habido ninguna actividad desde entonces. El Valle de Aezkoa cedió al Estado también los montes comunales, cuya madera era necesaria para la actividad de la fábrica. Los montes revirtieron al valle en 1982.



En la actualidad, como habeis comprobado, las ruinas están devoradas por la vegetación, y escondidas bajo un manto verde esperan los trabajos de recuperación. Aunque existe una verja que, supuestamente, cierra el paso, son varias las personas que diariamente visitan las ruinas de la fábrica. Su aire enigmático y el ser una importante muestra de la arqueología industrial del siglo XVIII le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural.

El entorno es magnífico, frondosos bosques, rutas señalizadas...




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